Procedimientos que requieren un procurador en España
Repasamos los procedimientos civiles, mercantiles, penales y contenciosos en los que la ley española exige procurador y cómo aprovechar su intervención como ventaja operativa.
18/11/2025

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Los procedimientos judiciales en España siguen un modelo garantista donde cada parte necesita a un profesional que garantice la fe pública y la seguridad de las comunicaciones con los juzgados. El procurador actúa como ese engranaje operativo que conecta a los letrados con los tribunales, evitando retrasos y errores formales. Para despachos que litigan de forma recurrente en Madrid y en las principales capitales, conocer qué asuntos exigen obligatoriamente su intervención permite planificar los mandatos, los poderes y la documentación desde el primer día.
La Ley de Enjuiciamiento Civil establece que en los procedimientos ordinarios y verbales cuyo valor supere los dos mil euros es obligatoria la intervención de procurador, salvo en contadas excepciones. Esto abarca reclamaciones contractuales, responsabilidad civil, conflictos societarios o disputas entre particulares donde el quantum supera esa cifra. Aunque la cuantía sea inferior, muchos despachos eligen incorporar procurador porque asume la recepción de notificaciones y la representación procesal, liberando al abogado para centrarse en la estrategia jurídica.
En materia de familia y sucesiones el procurador es imprescindible cuando hablamos de divorcios contenciosos, ejecuciones de sentencia, división de herencia o impugnación de testamento. Estos procedimientos se caracterizan por su duración y la gran cantidad de trámites intermedios: exhortos, mandamientos, oficios o señalamientos que necesitan seguimiento continuo. Un procurador especializado en familia puede coordinar vistas híbridas, asegurar que las medidas provisionales se notifican correctamente y mantener informados a los clientes sobre cada resolución.
Los procesos monitorios y cambiarios también exigen la intervención de procurador cuando la deuda reclamada supera los dos mil euros o cuando la parte ejecutada formula oposición. En la práctica, gran parte de los servicers, bancos y compañías utilities confían en procuradores para la gestión masiva de monitorios porque controlan la presentación telemática, el reparto de escritos y la identificación de incidencias en cada partido judicial. Esta figura resulta clave para reactivar expedientes que llevan meses esperando una simple diligencia.
Si nos movemos al ámbito mercantil y societario, los concursos de acreedores, impugnaciones de acuerdos sociales, responsabilidad de administradores o conflictos entre socios requieren siempre procurador. La complejidad documental y la presencia de múltiples partes obligan a contar con un representante procesal que asegure la trazabilidad de cada actuación. En estos escenarios, el procurador no solo tramita escritos: alinea agendas de audiencias previas, coordina peritos, recopila actas y permite que la dirección letrada se concentre en defender los intereses del cliente.
En lo contencioso administrativo la regla general también es la intervención del procurador cuando la cuantía supera los treinta mil euros o cuando el asunto se sustancia ante órganos colegiados, como los Tribunales Superiores de Justicia o la Audiencia Nacional. Las Administraciones públicas suelen emitir resoluciones complejas que exigen un seguimiento puntual de plazos de interposición, preparación y formalización de recursos. Un procurador experimentado controla esos hitos y evita que un error formal impida entrar al fondo de la cuestión.
Los procedimientos penales ante la Audiencia Provincial y la Audiencia Nacional, así como los recursos de apelación y casación, también exigen procurador. En la jurisdicción penal su papel es garantizar la comunicación fluida con el juzgado y gestionar las notificaciones relativas a medidas cautelares, embargos o citaciones de testigos. En delitos económicos o corporativos, donde participan varias defensas, el procurador facilita la coordinación de agendas y actúa como custodio de las actuaciones, asegurando que cada instancia cuenta con la documentación completa.
Más allá de las exigencias legales, cada vez más despachos recurren a procuradores para preparar los nuevos MASC y acreditar la negociación previa que solicita la LO 1/2025. Aunque la mediación o la conciliación se celebren antes de presentar la demanda, contar con un procurador agiliza la posterior homologación del acuerdo, la elevación a escritura pública o la ejecución si la negociación fracasa. Los procuradores que dominan estos circuitos comprenden cómo enlazar la fase amistosa con el expediente judicial sin perder información crítica.
Elegir un procurador no debe limitarse a cumplir con un requisito formal. Es una decisión estratégica que impacta en la rapidez del procedimiento, en la calidad del reporte al cliente y en la capacidad del despacho para escalar su cartera. Un buen procurador ofrece dashboards con métricas de guardias, SLA de notificaciones, alertas tempranas y documentación estandarizada. Esa visibilidad convierte la representación procesal en una ventaja competitiva y reduce los costes ocultos vinculados a errores o retrasos. Por eso conviene revisar periódicamente qué asuntos llevan procurador y cómo integrarlo desde el inicio del mandato.
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