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Cuándo es necesario un procurador en un juicio en Madrid

La mayoría de procedimientos civiles y contenciosos en Madrid exigen procurador. Te contamos los supuestos concretos y cómo prepararte.

17/11/2025

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En Madrid la Ley de Enjuiciamiento Civil y la de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa exigen procurador en casi todos los asuntos que superan los 2.000 euros. Solo quedan fuera los juicios verbales de cuantía inferior, algunos procedimientos monitorios y las diligencias preliminares. En la práctica, si presentas una demanda, contestas a otra o planteas un recurso ante la Audiencia Provincial o el TSJM, el juzgado te requerirá que actúe un procurador con poder suficiente.

La intervención también es obligatoria cuando se ejecuta una sentencia. Aunque el juicio se haya tramitado sin procurador, la fase de ejecución requiere presentar escritos, recibir mandamientos y coordinar embargos. En la capital, donde los juzgados de Plaza de Castilla manejan miles de ejecuciones simultáneas, es inviable que el justiciable se encargue personalmente. El procurador controla LexNET, visita las oficinas judiciales y garantiza que no se pierdan plazos.

En materia contencioso-administrativa, el procurador es imprescindible ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo. También lo es cuando se presentan recursos frente a sanciones importantes o licitaciones públicas. Su presencia asegura que las administraciones reciban las resoluciones y que cualquier incidencia se comunique con rapidez. Incluso en los juzgados de lo social es recomendable cuando el expediente es complejo o implica varias sedes.

Hay excepciones, como los procedimientos de capacidad o los asuntos que tramita el turno de oficio cuando la ley lo permite. No obstante, renunciar al procurador suele generar problemas: escritos mal presentados, notificaciones sin recoger o dificultades para seguir la secuencia de actuaciones. En juzgados saturados, un pequeño error formal puede retrasar meses la resolución. Contar con procurador evita esas incidencias y libera al abogado para centrarse en la estrategia.

El poder para pleitos se puede firmar en notaría o mediante comparecencia apud acta en el propio juzgado. En Madrid basta con pedir cita en Plaza de Castilla o en el juzgado competente. Una vez otorgado, el procurador puede actuar durante todo el procedimiento salvo que el cliente lo revoque. Conviene otorgar el poder al inicio para no perder tiempo cuando llegue el primer requerimiento judicial.

Cuando se trata de procedimientos con varios codemandados o de acciones colectivas, cada parte suele designar a su propio procurador. Esto facilita la comunicación personalizada y evita conflictos de interés. El procurador, además, coordina con los procuradores contrarios las entregas de documentación, los canjes de copias y la preparación de vistas telemáticas.

Las empresas con alto volumen litigioso suelen firmar acuerdos marco con procuradores de confianza en Madrid. Así garantizan disponibilidad para guardias, personaciones y sustituciones de última hora. Esta previsión se ha vuelto clave tras la LO 1/2025, que incrementa las exigencias de negociación previa y multiplica los trámites antes de cada demanda.

En conclusión, necesitas procurador siempre que el asunto supere la cuantía mínima o se tramite ante órganos superiores. Aunque la ley permita prescindir de él en casos aislados, su intervención asegura que el expediente no descarrile por motivos formales y que cada resolución se ejecute sin demoras.

También resulta imprescindible cuando el procedimiento se tramita por vía de urgencia. Medidas cautelares, lanzamientos o solicitudes de consignaciones requieren desplazamientos inmediatos. El procurador puede acudir al juzgado, coordinar con la comisión judicial y confirmar que cada diligencia se practica en la fecha señalada. Sin ese apoyo, el abogado tendría que abandonar su agenda para cubrir tareas logísticas que restan tiempo a la preparación del caso.

Antes de iniciar el pleito conviene reunirse con el procurador para revisar documentación y calendarizar hitos. De esta manera se definen protocolos de comunicación, se comprueban poderes, se habilitan avisos telefónicos y se establece quién contactará con los peritos o con los clientes finales. Este trabajo previo reduce incidencias, especialmente cuando intervienen compañías con matrices fuera de Madrid que necesitan información multilingüe o formatos específicos.

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